1 de octubre de 2008. Hacía un mes que seguíamos previsiones de actividad solar, y señalaban un máximo de valor 4 (sobre 10) para esa fecha. Para el día siguiente, valor 3, teóricamente tb suficiente para la aparición en aquellas latitudes. Así que organizamos todo el viaje para estar en Fairbanks, lugar especialmente propicio, en esos días. A pesar de que Alaska "cierra" el 15 de septiembre y no se sabe lo que el tiempo te hará a partir de entonces. Pero nos preparamos todo tipo de acciones alternativas para ESTAR. Los 7 días anteriores barajamos constante información sobre la evolución del tiempo: puede estar manifestándose el Aurorón del siglo, estar tú en el sitio perfecto, pero una fina capa de nubes no dejarte ver ni torta... el día 30 había previsión de noches con nieve en toda la Alaska accesible en coche. Maldición! pero tb observamos que erraban cual escopeta de feria en las previsiones ya cumplidas, así que le pusimos vela a San Oso Grizzly y decidimos seguir pa Fairbanks (además de su latitud, tb aventaja al resto de la Alaska meridional en media de días y noches despejadas), y si fallaba el 1, pues el 2 nos dejarían ver algo los dioses. Aunque supondría hacer 600 millas el día 3, con legaña puesta y carreteras con nieve. Bueno, no me enrollo más.
El día 1 empezó algo cubierto. Llegamos a Fairbanks y estaba peor. Pero la tarde fue aclarando, aclarando... Buscamos algún mirador improvisado tirando más al norte, emocionados, donde se acaba el asfalto, y encontramos un apartadero en un alto, orientado al norte, amplio y cómodo: perfecto (de hecho, ese mismo sitio eligió horas después para nuestro pasmo el profesor Masami Fukuda, 30 años cazando auroras. Me prometió enviarnos sus fotos, que pondremos si cumple). Al anochecer se perdían por el norte las últimas nubes: Se había abierto el telón! El resto os lo contamos en persona, porque, porque... o Yolanda mañana cuando despierte, porque yo no puedorllll!! Bon nuit
